Por la noche, decidimos despedir a Londres (por lo menos en esta versión familiar, dado que yo solamente digo un "hasta luego") yendo a comer a un lugar copado del Soho. Así, comenzamos la peregrinación, que por suerte trajo aparejada la sorpresa de encontrar una copada disquería y una librería artística en sale justo al lado. Mi plan original es volver a esos sitios por la mañana del jueves, antes de partir, y adquirir productos, gastar dinero y ser todo un capitalista feliz (la lluvia me obligaría a postergar mis planes hasta mi regreso).
El lugar, una masa. La comida de 10. Como siempre, mozo extrangero, esta vez, de París.
El recorrido final por Picadilly y el Soho dio como saldo una zona copada, llena de vida y juventud... y muchos sex shops (?).
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