Llegamos, finalmente, a nuestro segundo punto de combinación, una estación con mil y un pasillos que nos fueron llevando y desembocaron en... el CAOS. Un andén de tren desbordado, ni en las peores horas pico en Bs As he visto semejante cosa. Imposible acceder al subte. Decidimos bajar y caminar, lo que implicaba caminar mucho (cuando digo mucho es cruzar una isla de por medio!). El tiempo apremiaba: llegaríamos?
La triste realidad es que por media cuadra no llegamos, luego de una corrida mía vi salir el omnibus y alejarse, yo ahí, parado, agitado, derrotado (?). Así que nuestro plan rápidamente cambió y decidimos aprovechar e irnos a cenar a algún lado lindo. Fue interesante el choque de culturas, mientras los hippies estos no paraban de cantar y bailar, con bandas tocando en la puerta de cada café parisino (y muchas veces "pisándose" dado que hay un café atrás de otro) nosotros comíamos en Chez Clément, un lugar top-top donde experimenté lo que es comer y pelar mis langostinos, caracoles y ostras.
En fin, una noche rara que terminó cerca de la 1 de la mañana, mientras trataba de dormirme y sentía que el caos y el descontrol aún seguían. No me gusta París como ciudad para vivir, me encantan sus monumentos, sus vistas, su historia, pero no su gente y no su vibra, pero hay algo que sí me atrae de este tipo de ciudades: uno puede irse a dormir a cualquier hora, se acuesta en su cama y cierra los ojos y aún puede oir a la ciudad "respirando", la vida que hay en ella, nadie frena, el mundo sigue ahí y el caos nos ayuda a recordarlo.
Por qué no hay fotos de esta historia? Porque soy una paja xD
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